lunes, 5 de septiembre de 2011

El míster tiene razón


Tras el primer tropezón, en el Sporting ya toca volver a pensar en la Liga, con la ilusión, la esperanza y la necesidad de cambiar el mal inicio.
El parón liguero permitió tener más tiempo para los análisis, que estuvieron marcados por la derrota ante la Real. Preciado la resumió con cierto extremismo de sentirse valorado como un entrenador que no tiene ni idea, en un equipo en el que todos son unos inútiles hasta que se gane un partido.
No creo que nadie haya calificado a Preciado como un mal entrenador, ni que la plantilla esté compuesta por incapaces, aunque la derrota inaugural haya provocado una decepción lógica. En la película de otras temporadas, los rivales eran mucho más potentes que el de esta campaña. Que el estilo presentado y el grupo de jugadores elegidos por el estratega no hayan dado buen resultado sólo confirma que algo falló. Pero, una vez analizado el partido y sus efectos, hay que pensar en el siguiente.
Preciado tiene razón. Todos los extremismos negativos acaban cuando se gana. El triunfo es el deseo del sportinguismo. Si, además, se logra con buen juego, con una buena elección en el once y con acierto en el estilo escogido, mucho mejor. Pamplona es el siguiente destino. No es un rival inaccesible, ni mucho menos, aunque sí complicado. Como todos...
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