Como pollos sin cabeza corriendo por un corral despavoridos. Así se podría describir el comportamiento de algunos, y no sólo aficionados, sino lo que más preocupante, de algunos periodistas deportivos. No entiendo lo que muchos claman, critican con una gratuidad, tal que pasmosa a la vez que insidiosa, ingenua, y totalmente reprobable. Eso sí, siempre sin conocimiento de causa y totalmente carentes del rigor que se presupone de ciertas personas, en donde ya dejan de ser periodistas para dejar paso a pataletas de infancia; los 10 años fueron hermosos; pero hay quien se empeña en seguir viviendo por momentos bajo tal techo de un mundo de rosa y arboles de piruleta.
Sí, ya he abierto el paraguas por lo que pueda llover. Uno se cansa de leer, ver actitudes, y sobre todo artículos de quienes se erigen la voz de comunicación de un club al que no cesan en poner en la mira para todo tipo de vejaciones, improperios, etc. Eso sí, cuando vienen bien dadas, no dudan en enfundarse una elástica y atribuirse todo éxito del club.
La gestión económica del club
Primero el trasfondo de todo. El Sporting estuvo en grave riesgo cuando entró enConcurso de Acreedores, con muchas deudas por impago, tanto a empresas (por ejemplo véase empresa que mantenía el césped del Molinón), como a jugadores. Se temió por la viabilidad de un club que estuvo al borde del cataclismo. Se consiguió, con la ayuda de los administradores concursales, la del actual consejo y con aquella de una política de austeridad, reconducir la situación y cumplir tanto con el objetivo económico (la supervivencia económica del club) y la deportiva (el tan ansiado ascenso)...

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